Hace unos días conversamos con Rocío Schatzke quien compartió con nosotros desde Chile cómo nace el proyecto de “ Trenzados de Cutemu ” realizado por dos diseñadoras y tres artesanas chilenas, quienes nos presentan las historias de las trenzadoras; una parte de sus pasiones, vivencias y la forma de ver esta expresión de arte que hacen con sus manos, el proyecto trata de recuperar algo que lleva cien por cien su esencia. Una apuesta por los tejidos naturales y la tradición.

El diseño de las trenzadoras recoge la tradición del trenzado a mano, donde se despiertan los sentidos con las texturas y el trabajo en conjunto que ellas realizan para lograr llevar el trenzar sus raíces, con unos valores muy sólidos y amor por el trabajo bien hecho. Cada trenza tiene un poco de ellas, de su historia y de su forma de vida.

¿Cómo nace el proyecto Trenzados de Cutemu?

El proyecto nace a finales del año 2015 cuando en la municipalidad de Paredones me contactaron para impartir un taller de diseño para un grupo de artesanas. Cuando las conocí, me enamoré de su trabajo.

En ese entonces, por encontrarse en un sector aislado, ellas no se reconocían como artesanas; estaban en una situación vulnerable de alguna forma, pero por otra parte había mucho potencial de trabajar desarrollando el producto que ellas producían.  

¿Qué razones las impulsaron a crear este proyecto?

Luego de que partió el proyecto continúa yendo un año por mi cuenta, motivada porque sentía que había mucho potencial en el trabajo que ellas hacían, porque estos artesanos hacen todo el proceso desde sembrar la planta, recolectarla y trenzarla.  Y aparte, porque considero que el trenzado en paja de trigo es muy bello y en Chile hay solamente tres comunidades que se dedican a esto, por ende es una tradición que se está perdiendo con el tiempo.

¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde su planteamiento inicial hasta ahora?

Posterior al año que estuve yendo por mi cuenta postulamos a un fondo del gobierno que nos adjudicamos y en ese momento se nos unió Sofía Hott. De esta manera utilizamos esos fondos durante todo el año 2017 y parte del 2018 para ya empezar a diseñar nuevos productos luego de un proceso de investigación y la exploración de la materia prima;  buscando siempre el trabajo en equipo entre las artesanas y las diseñadoras para que existiese un equilibrio entre ambas partes.

Acaban de obtener  el reconocimiento Sello de Excelencia a la Artesanía de Chile 2018 ¿Que significó para ustedes obtener este reconocimiento?

Esto fue muy importante para el equipo en realidad porque el trenzado es muy poco conocido en Chile, entonces para nosotros fue como reafirmar la confianza de que el trabajo en equipo lo estábamos llevando de buena forma; de que la belleza que nosotros vemos en esto, no la vemos solamente nosotras, sino que es algo reconocido.

Fue importante para impulsarnos a seguir trabajando; porque no es fácil tanto en Chile como en el mundo trabajar con artesanía ya que muchos productos vienen de fuera y no es fácil competir con eso.

Es también el reconocimiento a un trabajo que  tiene mucha historia y tradiciones. La semilla que se utiliza es una semilla antigua que se siembra especialmente para esto, es parte de la tradición de un pueblo.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrentaron cuando inició el proyecto?

El trabajo en equipo siempre ha sido un desafío, porque siempre hay ideas diferentes y en ese sentido el trabajo colaborativo siempre se manejó como prioritario, por el hecho de estar trabajando un proyecto que tiene el nombre de la comunidad, siempre se buscó que no fuese la marca de una persona, si no de algo que pueda beneficiar al mayor número de personas posibles.  El fomentar el beneficio colectivo antes que el propio es algo que siempre es un desafío.

¿Cómo fue el proceso para crear su primer producto?

Nosotras teníamos la idea de que los productos que creabamos fueran posibles de hacer por las artesanas, porque la trenza usualmente se cocía con máquina de coser y las artesanas que trenzan usualmente no son las mismas personas que cosen y teníamos que hacer que las artesanas tuviesen autonomía en la creación de estos productos. La idea era que fuese 100% de paja de trigo y quizá con una mínima intervención de otro producto por lo mismo de querer generar autonomía y no tener que depender de otro proveedor, y que este producto no supusiera un sacrificio por parte de las artesanas obteniendo una retribución justa por esto.

Además de ustedes dos, también hay artesanas que están involucradas en el proyecto. ¿Qué han aportado cada una de ellas al resultado final?

El trabajo siempre se manejó en conjunto y nosotras como diseñadoras aportamos con el sistema y  la organización y ellas con todo el conocimiento del trenzado.

Lo más bonito es que ellas ahora mismo están empoderadas con los productos que han creado y eso las ha hecho seguir avanzando, creando distintos tipos de trenzado y seguir creando productos nuevos.

¿Qué podemos esperar para el 2019 de Trenzados de Cutemu?

Seguir creando en esta misma línea de accesorios algunos productos que ya tenemos pensados, pero siempre manteniendo la esencia de trabajar con la mínima intervención de recursos de fuera. Queremos también trabajar con más productos naturales.