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LABVA; BIOMATERIALES PARA EL DESARROLLO Y LA INNOVACIÓN

Tuvimos el gusto de hablar con el equipo de LABVA quienes desde el 2017 buscando nuevas posibilidades de diseño, toman el reto de llevar al siguiente nivel la utilización de recursos locales a través de diferentes procesos para generar el empleo de biomateriales e impactar de manera positiva en la industria.

Bueno primero que nada, cuéntenos quienes conforman el equipo detrás de LABVA 

El equipo detrás de LABVA está conformado por Valentina Aliaga (Diseñadora Gráfica), María José Besoain (Arquitecta), Alejandro Weiss (arquitecto) quienes fundamos el Laboratorio a fines del 2017 en la ciudad de Valdivia, al sur de Chile. Posteriormente, a fines del 2019 se incorporó Esteban Osses (Biologo Marino) y Gabriela Carrasco (Bioquímica), quienes aportaron con el conocimiento y metodología científica al trabajo de investigación y experimentación que veníamos realizando. Además, contamos con Ramón Vásquez que actúa como principal colaborador audiovisual. 

Acerca de LABVA; ¿cómo da inicio el proyecto, cuándo y cómo nace la idea?

Desde una perspectiva general, el Laboratorio de Biomateriales de Valdivia nace el año 2017 a partir de la paradoja de vivir en un territorio con estrecha relación con la naturaleza circundante y potenciales materias primas pero que por otra parte completamente dependiente (por sobre todo Material y administrativamente) de la capital de Chile.  

Es en este contexto es que nos propusimos levantar un proyecto en donde pudiéramos generar materiales locales, de bajo impacto en su producción y que llevaran a la revalorización del territorio, permitiendo generar nuevas líneas de economías circulares con impacto en la ciudad y región en que residimos.  

Desde un plano más íntimo, uno de los principales impulsos fue nuestro amor por la cocina y la fermentación, lo que  “alimentó” esta búsqueda de nuevas posibilidades de diseño a partir del cultivo de organismos biológicos. Pero no fue hasta que experimentamos con desechos provenientes de la industria cervecera local  que comprendimos el potencial que había en los biomateriales. Así, nuestra primera experiencia formal fue la utilización del bagazo de cerveza (Desecho de la producción) como potencial sustrato para la biofabricación con micelio (hongos). Esto nos abrió la curiosidad por seguir explorando nuevas posibilidades y materiales de origen biológico, ejercicio que se vio complementado con la experiencia de otras personas –  tanto en Chile como en el resto de latinoamérica – que estaban trabajando en red para llegar a nuevas posibilidades de biomateriales.  

Así, LABVA fue tomando fuerza a partir de los ejercicios de experimentación que realizamos en nuestro laboratorio, espacio emplazado (no por casualidad) en una cocina de un antiguo edificio del centro de Valdivia. 

¿Por qué Biomateriales? Cuando se deciden por trabajar con estos materiales 

Porque es necesario rellenar los vacíos de conocimiento y la falta de cultura que han derivado de la fabricación de plásticos. El plástico ha sido súper eficiente en la homogeneización de las materialidades al punto que hemos perdido historia y conocimiento ancestral del trabajo de otras materialidades derivadas del territorio, asociadas a una cultura, técnica y sociedad. 

Nuestro actual problema medioambiental no es culpa de un material en específico sino más bien de la cultura desechable que fue asociada a un material, desvinculando el costo social y medioambiental infinito que presenta comparado con su costo real de venta. 

Esta crisis de la cultura material nos motivó a explorar nuevas alternativas.  Así comenzamos a buscar posibilidades de nuevos materiales a partir de la abundancia territorial natural y/o antrópica (desechos), conformando una paleta biomaterial heterogéneas, diversas y con denominación de origen que permitan revalorizar los territorios y sus comunidades. 

¿Cuáles son los principales materiales con los que trabajan?

Los materiales que generamos son en base a dos procesos:

  • MATERIALES BIOLÓGICOS:

Utilizamos el crecimiento Biológico en vez de procesos de fabricación que son caros e intensivos energéticamente hablando para convertir desechos orgánicos en materiales económicamente viables y medioambientalmente amigables.

Aquí encontramos el Micelio de hongos como aglomerante natural y las Simbiosis de bacterias y levaduras que fabrican Celulosa Bacteriana.  En este último ámbito hemos logrado generar un biotextil 100% de Aristotelia chilensis, o Maqui (Planta endémica de Chile), el cual tiene un rango de versatilidad desde reemplazar papel o cartón a un textil como un cuero bacteriano. Maquitextil. 

  • MATERIALES BIO-ORGÁNICOS / BIOAGLOMERADOS:

Utilizamos polímeros artesanales (polímeros extraídos por nosotros de manera no intensiva) para la aglomeración de otras materias como desechos agroindustriales o domiciliarios para generar nuevos materiales y mantener la materia fluyendo evitando por el mayor tiempo posible y que en su degradación nutre el territorio.

Aquí encontramos biopolímeros derivados de: papas nativas, algas, desechos de pescado, desechos de palta, biocompuestos de conchas de mejillones (un 60% de la industria de la mitilicultura es desecho, el mejillón es sólo el 40% de esa producción), biocompuestos del bagazo de cerveza (Valdivia es ciudad cervecera por excelencia), biocompuestos de ceniza de madera (principal fuente de calefacción en el sur de Chile es la leña), biocompuestos de cáscara de huevo (material parecido a una cerámica sin el proceso intensivo de calor, material con el que está trabajando el restaurant CHILA en Buenos Aires), y ahora estamos desarrollando un biocuero de vino (utilizando el desecho de la industria vitivinícola).

Acerca del uso de estos biomateriales, ¿que se está produciendo con ellos?

Todos están en etapa experimental, no nos centramos aún en su aplicación ya que nuestro rol ha sido generar el nicho y la difusión de nuevas opciones para que se pueda generar un ecosistema de desarrollo e innovación. Nuestro enfoque además está asociado a la educación escolar y del consumidor ya que buscamos cambiar la mentalidad de que estos materiales van a venir a reemplazar el plástico. Cualquier biomaterial que se industrializa buscando un uso intensivo como al que está sometido la industria del plástico va a terminar generando un nuevo problema medioambiental. Podemos hablar de monocultivos para producir platos desechables, o competencia con los alimentos, en dónde se privilegia el plantar para generar biomateriales en vez de cultivos alimentarios, o extracción de algas indiscriminadas para generar un bioplástico.

La idea detrás de estos materiales es no caer nuevamente en el modelo de CONSUMIR-DESECHAR ya que ese comportamiento es el que debemos atacar. No hay planeta que aguante que sigamos con esa dinámica. De todas maneras hay biomateriales que son susceptibles a ser industrializados sin el impacto que comentaba anteriormente. Es el caso de los hongos. Los hongos tienen el potencial de cambiar la industria de la construcción, industria responsable de ⅓ del volumen de desechos en los rellenos sanitarios. Desde paneles acústicos, aislación térmica, ladrillos, revestimiento, mobiliario, etc. todo es posible con los hongos. El biomaterial de Micelio a parte de ser ignífugo es hidrofóbico, dos características extremadamente necesarias en la construcción. 

De el tiempo que llevan trabajando, ¿cuáles han sido los desafíos más grandes a los que se han enfrentado? 

El mantenernos como laboratorio autogestionado, abierto y de carácter ciudadano. El camino fácil hubiese sido patentar alguno de nuestros biomateriales para producirlo de manera  industrial, o por lo menos esa ha sido la manera de operar de los desarrollos tradicionales. Pero la actual crisis plantea todo un cambio cultural y los biomateriales son la excusa perfecta para  poner en práctica estos cambios y cuestionar los procesos industriales y económicos empoderando a todos(as) y no sólo a unos pocos. 

Si bien este enfoque ha generado un camino de resultados más lento y sacrificado, lo satisfactorio del proceso lo ha valido completamente. Nuestra apuesta ha sido la educación y la divulgación de la experiencia y paleta biomaterial que ha generado LABVA para impactar transformando la manera en que se construye nuestro entorno material. 

¿Esperan que en algún momento llegue a ser algo que resuelva problemas medioambientales? 

Los problemas medioambientales no se resuelven con biomateriales. Los problemas medioambientales se resuelven modificando nuestro comportamiento, nuestra cultura, en dónde lo desechable no exista y que todo termine fluyendo y cobrando nuevas formas. Los problemas medioambientales se resuelven en la circularidad pero al mismo tiempo entendiendo que no somos los únicos habitantes de este planeta y que debemos aprender a trabajar con la naturaleza y ser un engranaje más del ecosistema. Creemos que en ese momento no existirán más problemas medioambientales.

¿Cuál es su principal premisa como LABVA? ¿Qué esperan transmitir o hasta donde esperan llegar con el proyecto?

Si bien LABVA es un espacio de creación que vincula arte/oficios y ciencia; lo nuestro es que se constituye principalmente como un ejercicio micropolítico que busca terminar modificando las estructuras de experimentación y producción material para generar una paleta heterogénea, diversa y con denominación de origen. Esperamos llegar a influir en la modificación de políticas públicas las cuales generen incentivos al uso de biomateriales locales y provenientes de fuentes honestas. 

¿Qué sigue para LABVA en este 2020? 

Este 2020 se viene bastante interesante. Este año esperamos consolidar las redes de biofabricantes que han surgido de manera espontánea por Latinoamérica, incluyendo instancias como charlas y talleres por ejemplo en lugares como Buenos Aires (Argentina). 

Otra instancia clave para este año es el Programa de Residencias,  una invitación para artesanos y gente de oficio, artistas, diseñadores y arquitectos, científicos e ingenieros que buscan redescubrir su territorio o entorno a través de la cuestión material. Es un espacio para la experimentación material que busca promover procesos creativos a partir de una metodología exploratoria que abarca desde el territorio hasta el diseño especulativo.

Finalmente, nos invitaron a ser parte de un hermoso proyecto de generación de “Metodologías de Diseño basado en la Biología”.  Este proyecto está liderado por el Laboratorio de Biofabricación UC (a cargo de Sebastián Rodríguez y Catalina de Pablo) y pondrá foco en el trabajo con hongos. Nuestro rol en el proyecto será el poder trabajar con tecnologías bajo costo y abiertas que permitan que la biofabricación con hongos no requiera de grandes inversiones y que pueda ser accesible a la comunidad. De todas maneras este proyecto se puede nutrir de otras experiencias, por lo que hacemos el llamado a personas que estén actualmente bio fabricando con micelio que quieran contribuir desde sus experiencias contactarse con nosotros para que logremos armar una red de biofabricación latinoamericana, distribuida y abierta. 

Fotografías gracias a LABVA


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1 Comment
  1. Juan Francisco Aliaga B

    marzo 8, 2020 3:41 am

    👌🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼

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